jueves, 12 de enero de 2012

REBAJAS; AHORA TAMBIÉN EN TALLAS


Pues sí, estoy loca. Hoy me he ido de rebajas. Segundo día de rebajas en París y allá que voy yo, que por mucho que despotrique, soy una fashion victim low cost empedernida.
Yo, con mi ajustado presupuesto, me propuse no ir de rebajas este mes, pero no lo he podido evitar. ¡Qué Channel me perdone!
Rue de Rivoli, 16:30. Primera parada:H&M. Mi misión:devolver unos pantalones horrorosos que no sé en qué momento de demencia fashionistica me compré. "Llego me pongo en la cola y me voy, nada de vueltas de reconocimiento." Mi pecado: mi debilidad. "Bueno solo tengo que tener autocontrol, nada me hace falta, aunque bueno, total el precio de estos pantalones es un dinero con el que no cuento; no voy a hacer nada con él, ya está invertido..." ERROR.
Por supuesto, he dado la vuelta de rigor, convenciéndome de la inutilidad de cada una de las prendas que se interponían en mi camino. Pero ahí estaba él. Me miraba. Me sonreía. Otra chica lo tenía sujeto, pero aún así él me miraba a mí. Hasta lo he escuchado decir: "no soy su tipo, sin embargo tú...". La oponente lo ha dejado allí tan solo que no he podido evitar consolarlo y a pesar de ser una talla por encima de la mía, como me daba pena dejarlo allí tan solo, me lo he traído a casa. Todo el camino orgullosa de mi adquisición, y es que un Versacce, por muy para H&M que sea no se encuentra todos los días, y menos a un precio tan asequible. 20 euros de amor y pasión; un flechazo a bajo coste. 
Lo primero que he hecho al abrir la puerta ha sido soltar mis pertenencias sobre la cama y probarmelo, cuando ¡Horror! No me viene. Mi mundo se desvanece por un segundo, pero ¿por qué no probar metiéndolo por arriba? Tampoco. Se agotan las posibilidades. ¿Sin sujetador, quizás? Tampoco. ¡Por qué Dior, por qué te cebas con los más débiles! No hay derecho.
Buscar en todos los pespuntes un dedo de tela para ensancharlo un poco, quizás una modista con un poco de mano...ERROR 2. No hay de donde sacar.
Bonita historia, pero efímera. Efímera y enferma.
Enferma porque yo llevo una talla 34, a menudo me resulta difícil encontrar ropa que no me quede grande, que no me haga bolsas aquí o allá u obtener el efecto slim de lo que dictan las tendencias. Por eso me ha llegado al alma. De acuerdo, que hoy en día, imperan cánones de tallas ínfimas para niñas de doce años (si no están muy desarrolladas), pero esto ya es el colmo. Una gran firma, Versacce, fabrica prendas de adulto para tallas infantiles. Una 36 en la que no cabe una chica 34. Me molesta porque, yo soy dura y esto no va a ser más que un desamor más, pero hay personas a las que esto puede afectarles de verdad. No digo que promuevan la anorexia (y no porque no lo piense, sino porque sería politicamente incorrecto), pero es absurdo. Es absurdo porque las mujeres no estamos cortadas todas por el mismo patrón y mucho menos por el patrón de supermodelos delgadas hasta el extremo. 
Por eso reivindico la aceptación de las curvas, de los kilos de más tanto como de menos, reivindico que las firmas sigan unos patrones REALES, reivindico que las rebajas sean en los precios y no, en las tallas.

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